Preguntas frecuentes sobre las vacunas contra el COVID-19

Publicado 1 de abril del 2021

Presentado por Comunidad Latina de Vashon, Greater Cleveland Congregations y la Unión de Científicos Conscientes

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Sección 1: Preguntas preliminares sobre la vacuna contra el COVID-19

El COVID-19 ha afectado sobre manera la salud humana y ha causado millones de muertes por todo el mundo. Sin embargo, después de meses de pruebas y ensayos clínicos los científicos han desarrollado vacunas para proteger del virus a la población y ya están siendo distribuidas a nivel mundial.

En las próximas semanas o los próximos meses usted tendrá la oportunidad de vacunarse contra el COVID-19. Si usted, como tantos, tiene preguntas sobre las vacunas, le ofrecemos las siguientes respuestas basadas en la mejor información científica disponible.

¿Cómo funcionan las vacunas en general?

Una vacuna le enseña al cuerpo a luchar contra un virus en particular. Existen diferentes clases de vacunas que funcionan de diferentes maneras, pero todas las vacunas estimulan al cuerpo a que éste desarrolle las células específicas de inmunidad para combatir ese virus en el futuro.

¿Cómo puedo confiar en las vacunas contra el COVID-19 sabiendo que algunos médicos han lastimado a minorías étnicas y raciales, particularmente a afroamericanos, al realizar sus investigaciones médicas?

Es importante que, al meditar la decisión de vacunarse contra el COVID-19, las comunidades étnicas y raciales marginadas de todo Estados Unidos sepan que los médicos y científicos de etnias y razas marginadas respaldan con firmeza las vacunas. Sesenta expertos afroamericanos en salud de la National Academy of Medicine revisaron las investigaciones y manifestaron su alta confianza en la seguridad y efectividad de las vacunas.

La desconfianza hacia los investigadores médicos que existe en las comunidades étnicas y raciales marginadas, las de afroamericanos en particular, es una reacción lógica a una larga historia de abusos médicos. Los afroamericanos y otras personas de comunidades étnicas y raciales marginadas en Estados Unidos siguen padeciendo de más enfermedades, peores resultados clínicos y se mueren más jóvenes en comparación con las personas blancas. Las mujeres afroamericanas e indígenas se mueren de complicaciones relacionadas con el embarazo a tasas entre dos y tres veces por encima de las de las mujeres blancas.

Cuando la Dra. Susan Moore, una médica afroamericana, contrajo un caso agudo de COVID-19 en noviembre 2020 su médico, una persona blanca, minimizó las quejas de dolor de la Dra. Moore. Él negó aplicarle medicamentos contra el dolor al inicio y trató de darle de alta del hospital. La Dra. Moore dijo, “sostengo que, si yo fuera blanca, no hubiera vivido eso”. Luego la Dra. Moore se murió del COVID-19.

A lo largo del Tuskegee Syphilis Study, un estudio de sífilis realizado durante 40 años, los participantes, todos afroamericanos de bajos recursos, fueron negados los tratamientos para la sífilis, una violación ética desoladora que provocó daños extremos y la muerte de los participantes y sus familiares.

Este es un solo ejemplo de la larga y problemática historia del racismo médico en Estados Unidos que también incluye los experimentos de sífilis realizados en Guatemala, el caso de Henrietta Lacks y su legado, las cirugías innecesarias realizadas sin anestesia en las mujeres esclavizadas, y la esterilización forzada de mujeres indígenas, afroamericanas y puertorriqueñas a lo largo del siglo XX.

Como consecuencia, el gobierno federal llevó a cabo una serie de reformas. Por ejemplo, el informe Belmont, creado en 1976 y presentado en respuesta al Tuskegee Syphilis Study, en el que se requiere que cualquier investigación realizada con participantes humanos siga los siguientes tres lineamientos éticos: respetar a las personas, minimizar los riesgos a los que se exponen los participantes y considerar temas de justicia con respeto a la manera en que se reparten las cargas y los beneficios de la investigación en la sociedad.

En junio de 2000 se creó la Office for Human Research Protections dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) para proteger a los participantes humanos de las investigaciones. Cada universidad, hospital y centro de investigación se ve obligado a realizar detalladas revisiones éticas de cada estudio científico y médico propuesto para garantizar la protección, los derechos y la seguridad de los participantes.

Dado que una vacuna se administra a muchos diferentes tipos de personas, los ensayos clínicos deben cumplir con un estándar de seguridad particularmente alto. Esto incluye los procesos de investigación para vacunas contra el COVID-19 en que un grupo diverso de científicos, médicos y profesionales de la salud pública de alrededor del mundo trabajaron para demostrar la seguridad de las vacunas y garantizar la protección de los participantes en la investigación durante los ensayos clínicos. La Dra. Kizzmekia Corbett, una científica afroamericana de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) realizó un papel importante en el desarrollo de una de las vacunas contra el COVID-19.

En cuanto se le presente a usted la oportunidad de vacunarse, millones de personas de diferentes razas, géneros y edades en varios países, desde profesionales de la salud y líderes políticos hasta grupos de individuos de alto riesgo como los mayores de edad, ya se habrán vacunado de forma segura.

¿Qué tan eficaces son las vacunas contra el COVID-19?

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) primero aprobó la vacuna fabricada por Pfizer-BioNTech, luego la de Moderna y luego la de Johnson & Johnson (J&J). Se realizaron ensayos clínicos masivos con diez miles de participantes para probar la efectividad de las vacunas en prevenir el COVID-19 (Tabla 1). La mitad de los participantes recibieron la vacuna mientras la otra mitad recibió un placebo, una inyección sin ningún ingrediente activo. Los científicos asesorando a la FDA analizaron con cautela los datos de Pfizer, Moderna y J&J y confirmaron que estas vacunas previenen el desarrollo de síntomas asociados con el COVID-19, incluso los síntomas más graves, y así protegen a las personas contra la enfermedad y la muerte. Aún no se sabe la duración de la efectividad de la vacuna para prevenir el contagio.

¿Debería preocuparme que la tasa de efectividad de la vacuna de J&J sea menor que las de las vacunas de Pfizer y Moderna?

No hace falta que una vacuna tenga una tasa de efectividad del 100 por ciento para considerarse una buena vacuna. La vacuna anual contra la influenza, diseñada para proteger a las personas de variantes del virus y ralentizar la propagación de epidemias de influenza, suele tener una tasa de efectividad entre el 40 y el 60 por ciento.

En junio del 2020 la FDA informó que para que una vacuna contra el COVID-19 sea aprobada por la agencia debe de prevenir o disminuir la severidad de la enfermedad en al menos de 50 por ciento de las personas que se vacunen.

Pese a que haya diferencia de tasas entre las tres vacunas, las tres se consideran altamente eficaces en prevenir los peores síntomas del COVID-19. Específicamente la vacuna de J&J tiene una tasa de efectividad del 100 por ciento en la prevención de casos mortales del COVID-19 y una taza de efectividad del 85 por ciento en amortiguar síntomas agudos de COVID-19 los cuales pueden requerir la hospitalización del paciente.

La FDA comunicó que la vacuna de J&J puede ser algo menos eficaz en prevenir la enfermedad en adultos mayores de 60 años quienes también tienen factores de riesgo médico, pero este hallazgo aún no ha sido verificado y requiere más investigación.

En diciembre del 2020, J&J inició un ensayo clínico para probar un régimen de dos dosis lo que podría aumentar la taza de efectividad de la vacuna según afirma el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

¿Cómo funcionan las vacunas contra el COVID-19?

Actualmente existen tres tipos de vacuna contra el COVID-19 sometidos a ensayos clínicos masivos o que ya han sido aprobados para el uso en Estados Unidos. Ninguno le puede transmitir el COVID-19 ni interferir con su ADN.

  1. Un tipo, del cual la vacuna de Novavax (que aún no ha sido aprobado) es un ejemplo, introduce al cuerpo partes inocuas del virus que causa el COVID-19. Esta técnica ha sido empleada para desarrollar las vacunas contra la hepatitis B, la tos ferina y otras enfermedades.
  2. Otro tipo, del cual las vacunas de J&J y AstraZeneca son ejemplos, utiliza una versión viva y atenuada de otro virus que contiene algo de la materia genética del virus que causa el COVID-19. Esta técnica ha sido empleada desde los años 70 y hace poco condujo al desarrollo de una vacuna contra el Ébola.
  3. El tercer tipo, del cual las vacunas de Pfizer y Moderna son ejemplos, se llaman vacunas de ARN mensajero (ARNm) y les enseñan a nuestras células cómo producir una proteína o parte de una proteína para provocar una reacción inmunológica dentro de nuestros cuerpos. Los investigadores han empleado esta técnica durante décadas para estudiar el cáncer y desarrollar vacunas contra la influenza, la rabia y el Zika.
¿Son seguras las vacunas contra el COVID-19?

Sí. Vacunarse conta el COVID-19 conlleva muy pocos riesgos. Para las decenas de miles de personas que recibieron una vacuna de Pfizer, Moderna o J&J durante los ensayos clínicos, los efectos secundarios más comunes fueron dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolores de cabeza, dolor muscular, dolor articular, escalofríos o fiebre, y la mayoría de estos desaparecieron en pocas horas o días.

En casos excepcionales se puede presentar una reacción alérgica, algo que generalmente ocurre dentro de los primeros 15 minutos después de vacunarse. Actualmente la FDA está investigando una reacción alérgica muy infrecuente a la vacuna de Pfizer que se ha presentado en unas pocas personas. Actualmente hay ensayos clínicos en marcha para probar la seguridad y efectividad de las vacunas de Pfizer y Moderna en niños mayores de 12 años.

Los efectos secundarios de las vacunas contra el COVID-19 son parecidos a los que se presentan con otras vacunas (como las vacunas contra la influenza) y son señales de que la vacuna está trabajando y que el cuerpo está desarrollando sus defensas contra la enfermedad.

En cada ensayo clínico, los investigadores monitoreaban a los participantes durante las ocho semanas luego de aplicar la segunda dosis para verificar la seguridad de la vacuna. Con otras vacunas anteriores a estas que provocaron reacciones adversas, los participantes presentaron dichas reacciones dentro de las primeras seis semanas después de vacunarse.

¿Son seguras y eficaces las vacunas para las personas de mi género/etnicidad/condición de salud/edad?

Sí, son seguras y eficaces para individuos de diferentes perfiles. Las vacunas de Pfizer, Moderna y J&J fueron ensayadas con participantes de poblaciones diversas e incluyeron a gente de comunidades étnicas y raciales marginadas, de diferentes grupos etarios, personas con condiciones de salud subyacentes, diferentes géneros y con individuos que anteriormente tuvieron COVID-19 (Tabla 2).

Los datos mostraron que las vacunas de Pfizer, Moderna y J&J funcionaron igual de bien y con tasas parecidas de seguridad sin importar la edad, el género, la etnia ni la raza de las personas. También funcionaron bien y fueron seguras para las personas con o sin un amplio espectro de condiciones de salud (Tabla 3). 

Mujeres embarazadas y lactantes no formaron parte de los primeros ensayos clínicos de las vacunas contra el COVID-19 y por lo tanto pocos datos existen sobre la seguridad de los medicamentos en esta población. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y el American College of Obstetricians and Gynecologists han declarado que las mujeres embarazadas y lactantes pueden optar por vacunarse después de considerar los posibles riesgos y beneficios. Los CDC recomiendan que hable con su profesional de salud si tiene alguna pregunta.

Sección 2: Preguntas adicionales sobre la vacuna contra COVID-19

¿Son seguras para las personas con diabetes las vacunas contra el COVID-19?

Sí. Toda la evidencia de los ensayos clínicos sugiere que la vacuna es altamente segura y eficaz para las personas con diabetes gestacional, diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 y complicaciones agudas debidas a la diabetes.

  • Los ensayos clínicos de la vacuna de Pfizer incluyeron a 3.150 personas con diabetes. La vacuna tuvo una tasa de efectividad del 94,7 por ciento en este grupo. 
  • Los ensayos clínicos de lla vacuna de Moderna incluyeron a 2.858 personas con diabetes. La vacuna tuvo una taza de efectividad del 100 por ciento en este grupo. 
  • Los ensayos clínicos de la vacuna de J&J incluyeron a 3.389 personas con diabetes. La vacuna tuvo una taza de efectividad del 52,9 por ciento en este grupo. 

Según los CDC, las personas con diabetes tipo 2 tienen un riesgo elevado de experimentar síntomas graves que las llevan a la hospitalización o a la muerte si contraen el COVID-19. Por eso un grupo de científicos asesores a los CDC ha recomendado que las personas con diabetes sean priorizadas en el cronograma de la campaña de vacunación contra el COVID-19.

¿Son seguras las vacunas contra el COVID-19 para las personas con alergias?

Sí. Los CDC recomiendan que se vacunen las personas que tienen antecedentes de reacciones alérgicas graves que no están relacionadas a las vacunas ni a los medicamentos inyectables, como las alergias a alimentos, mascotas, ambientales o al látex. Igualmente se pueden vacunar las personas que tienen antecedentes de reacciones alérgicas a medicamentos orales o personas cuyos familiares tienen tales antecedentes.

Las personas alérgicas a un componente específico de las vacunas ARNm, incluido el polietilenglicol (PEG) o un componente relacionado llamado polisorbato, no deben vacunarse ni con la vacuna de Pfizer ni la de Moderna a menos que sean evaluadas por un especialista en alergias e inmunología.  

Sin embargo, existen algunos casos en los cuales usted debe consultar con su médico antes de vacunarse. Si alguna vez tuvo una reacción alérgica inmediata a alguna vacuna o terapia inyectable para alguna enfermedad, incluso si esta no fue aguda, debe consultar con su médico para saber si debe vacunarse contra el COVID-19.

¿Se están probando otras vacunas contra el COVID-19?

Sí. Existen 82 vacunas que actualmente se encuentran en ensayos clínicos en todo el mundo. En abril del 2021, 23 de estas vacunas habían alcanzado las últimas etapas. Una vacuna desarrollada por AstraZeneca fue aprobada en la India, el Reino Unido y algunos otros países, pero dado que la FDA tiene que revisar cuidadosamente los datos de los ensayos clínicos de cada vacuna antes de aprobar su uso en Estados Unidos, va a demorarse un rato la disponibilidad tanto de la vacuna de AstraZeneca como la de otras vacunas en Estados Unidos.

Leí una noticia sobre algunas personas que han sufrido lesiones quizás por una vacuna contra el COVID-19. ¿Debería preocuparme?

No. Mientras más gente se vacune contra el COVID-19, surgirán noticias cuestionando si un individuo o un pequeño grupo de personas pudo haber sufrido lesiones por causa de las vacunas. En muchos casos, resultará que el daño había sido ocasionado por otros factores no relacionados con la vacuna y por lo tanto el surgimiento del supuesto daño coindice con la aplicación de la vacuna, pero no ha sido consecuencia de ella. Por ejemplo, una persona quien desconoce que padece una enfermedad y al momento de vacunarse no ha presentado ningún síntoma, luego comienza a presentar síntomas. Estos síntomas coinciden con la aplicación de la vacuna, pero no han resultado de la vacuna.

En casos excepcionales e infrecuentes, un daño puede ser ocasionado por una reacción alérgica grave a la vacuna. Por ejemplo, la anafilaxia (una reacción alérgica potencialmente mortal) es un efecto secundario muy poco frecuente que ha ocurrido con otras vacunas. Con la vacuna de Pfizer la anafilaxia después de vacunación se produjo a una tasa de 4,7 por cada 1 millón de dosis administradas mientras que con la vacuna de Modern se produjo a una tasa de 2,5 por cada 1 millón de dosis administradas. Las personas que experimentaron la anafilaxis se recuperaron y no hubo fatalidades. Como punto de comparación, la tasa de mortalidad por COVID-19 en los Estados Unidos es de aproximadamente 1.500 por cada millón de personas.

¿Se realizan evaluaciones de seguridad a las vacunas contra el COVID-19 después de que se terminen los ensayos clínicos?

Sí. Los CDC y la FDA continúan monitoreando la calidad y seguridad de las vacunas después de que reciban la aprobación para el uso público. Además de garantizar la seguridad continua de las vacunas esto permite que las agencias realicen los cambios necesarios y actualizaciones a las recomendaciones. Por ejemplo, los protocolos de la vacuna contra el polio fueron ajustados para aumentar la efectividad y seguridad del medicamento en 1997.

Los CDC y la FDA mantienen tres sistemas para monitorear la seguridad de las vacunas:

  • Vaccine Adverse Event Reporting System (VERS) permite que las personas informen sobre reacciones adversas a cualquier vacuna y por lo tanto es un sistema que sirve de alerta temprana para potenciales problemas de seguridad. 
  • Vaccine Safety Datalink (VSD) ayuda a los CDC y nueve organizaciones de salud a realizar estudios sobre reacciones graves y poco frecuentes.
  • Clinical Immunization Safety Assessment Project (CISA) es una colaboración entre los CDC y centros médicos de investigación que investigan los riesgos a la salud que presentan las vacunas.
¿Tengo que pagar por vacunarme contra el COVID-19?

No. Las dosis de la vacuna serán administradas de manera gratuita a toda persona que viva en Estados Unidos. Sin embargo, los proveedores de la vacuna pueden cobrar una tarifa por su administración, que puede ser reembolsada por su seguro médico o, en el caso de no tener un seguro médico, por el Health Resources and Services Administration’s Provider Relief Fund

¿Cuándo estará disponible para el público en general la vacuna contra el COVID-19?

En los primeros meses del 2021 puede que no haya suficientes dosis para todos los adultos. La cantidad de los suministros aumentará con el tiempo y todos los adultos deberían poder vacunarse más adelante en 2021. Los ensayos clínicos para las vacunas contra el COVID-19 para los niños entre 12 y 16 años están en curso y no estarán disponibles hasta que los datos indiquen sin duda que sean seguras y eficaces. Las vacunas para los niños más jóvenes vendrán después.

Un comité de expertos en salud está asesorando a los CDC sobre cómo lograr una distribución equitativa de la vacuna contra el COVID-19 y ha recomendado que la vacuna sea administrada primero a los profesionales de salud, empleados y residentes de residencias de ancianos, trabajadores de primera línea y esenciales y las personas mayores de 75 años.

En vista del impacto desproporcionado que el virus ha ocasionado en las comunidades marginadas, la National Academy of Sciences ha recomendado que los gobiernos estatales y locales prioricen la administración de la vacuna a las comunidades étnicas y raciales marginadas, de recursos bajos e indígenas.

¿Quién decide quiénes reciben la vacuna y cuándo?

Los líderes estatales y locales deciden quiénes recibirán la vacuna más temprano en base a los lineamientos de los CDC. Los diferentes estados, ciudades y condados tienen diferentes planes de implementación en marcha, por lo tanto, usted debería revisar la página web de su gobierno local para conocer su plan de distribución e información adicional sobre la disponibilidad de las vacunas. El estado de Ohio, por ejemplo, da prioridad a los trabajadores esenciales y de primera línea, incluidos los que trabajan en hospitales y mercados.

¿Dónde me podré vacunar?

Ya existen varios miles de lugares por todo el país donde usted se puede vacunar que incluyen consultorios médicos, farmacias, hospitales y centros médicos. Revise la página web de su gobierno estatal para conocer dónde se ofrecerá la vacuna en su zona. 

¿Cuáles son los riesgos asociados con no vacunarse contra el COVID-19?

Si usted opta por no vacunarse, se pone en riesgo de contraer una enfermedad potencialmente mortal y transmitirla a personas a su alrededor, incluyendo a sus seres queridos. Aunque la mayoría de las personas que contraen COVID-19 presentan síntomas leves, algunas personas presentan síntomas graves y hasta la muerte, sin importar su edad.

Los adultos mayores de 65 años e individuos con determinadas condiciones de salud tienen un riesgo más elevado de experimentar síntomas graves, sin embargo, cualquier persona puede experimentar tales síntomas e incluso morirse. Algunas personas que sobrevivieron el COVID-19 han experimentado efectos secundarios a largo plazo durante varias semanas o meses. Estos síntomas incluyen dificultad para respirar, tos persistente, fatiga, dificultad para pensar y concentrarse, fiebre intermitente o la pérdida del olfato o del gusto.

¿Puedo transmitir el COVID-19 después de vacunarme?

Esta es una pregunta que aún está por resolver. Una vacuna ayuda a que la persona que la reciba no se enferme. Se cree que las personas que presentan síntomas de una enfermedad tienen más probabilidades de transmitir el virus que las que no presentan síntomas. Por lo tanto, es probable que una vacuna contra el COVID-19 reduzca la probabilidad de transmitir la enfermedad en al menos algunas personas, pero es un asunto que aún se está estudiando. 

Si usted se encuentra con alguien que padezca del COVID-19, la vacuna no impide que el virus entre su cuerpo. Por eso una persona vacunada aún puede albergar una cantidad pequeña del virus en su nariz, boca y otras partes del cuerpo que se puede transmitir a otras personas antes de que el virus pase por el sistema inmunológico. Sin embargo, su sistema inmunológico luchará activamente contra cualquier virus que entre al cuerpo y la vacuna ayudará mucho al sistema inmunológico para reducir la cantidad de virus en el cuerpo.

Dado que los expertos de salud consideran que es posible que una persona vacunada puede transmitir el COVID-19, es mejor tener cuidado y continuar con las medidas del distanciamiento social como evitar el contacto cercano con personas que no vivan en su hogar, evitar tocarse la cara y lavarse las manos con frecuencia y esmero.

El uso de la mascarilla sigue siendo de suma importancia. Los CDC recomiendan las mascarillas no médicas desechables o mascarillas de tela de tejido cerrado de dos capas de tela o más para filtrar el aire que respira. La mascarilla debe ajustarse bien alrededor de la nariz, barbilla y los lados para prevenir el escape de aire no filtrado. El Dr. Anthony Fauci ha recomendado el uso de dos mascarillas a la vez para aumentar su efectividad.

¿Cuántas personas tienen que vacunarse para que la pandemia deje de ser una amenaza?

El Dr. Anthony Fauci ha estimado que entre el 70 y el 90 por ciento de la población de Estados Unidos tendría que tener inmunidad, ya sea por haber sobrevivido una infección o por haberse vacunado. Este cálculo se basa en la facilidad que tiene el virus en propagarse, pero los expertos aún no saben el porcentaje preciso de personas que tendrían que vacunarse para se detuviera la propagación del virus. Para la mayoría de las enfermedades infecciosas entre el 50 y el 90 por ciento de la población debe tener inmunidad para detener su propagación.

Si soy joven y sano ¿debería vacunarme contra el COVID-19? ¿Debería vacunarme si no tengo ningún factor de riesgo?

Sí. Para desarrollar sus defensas inmunológicas contra el COVID-19 es mucho más seguro vacunarse que contraer la enfermedad. A pesar de que los síntomas graves de COVID-19, que incluyen la muerte, son más comunes en ciertas personas, se pueden presentar en cualquiera, hasta en las personas jóvenes y sanas.

La vacunación también reduce la probabilidad de que usted pueda transmitir la enfermedad a otras personas en su hogar o en su círculo social. Aun si usted no presenta síntomas, podría trasmitir el COVID-19 a cualquier persona que sea más propensa a tener síntomas graves.

¿Y qué de las variantes del COVID-19 recién descubiertas?

El virus que causa el COVID-19 naturalmente cambiará con el tiempo, como ocurre con cualquier virus. A veces estos cambios pueden llevar a una nueva cepa o variante que tiene un comportamiento diferente en las personas.

Hasta abril del 2021, cinco nuevas y preocupantes variantes del COVID-19 han aparecido: una fue descubierta en el Reino Unido, otras en Brasil y Sudáfrica, y dos más en California. Las cinco han sido detectadas en Estados Unidos y se cree que se transmiten con mayor facilidad que la versión original del virus que causa el COVID-19.

Eso significa que una persona puede contraer esta versión del virus más fácilmente, ya que requiere una cantidad menor del virus y menos tiempo expuesto a una persona infectada para infectar a una persona saludable. Los expertos en salud están realizando un atento seguimiento de la situación y recomiendan la continuación de medidas de distanciamiento social para impedir la propagación de la enfermedad.

¿Son eficaces las vacunas contra las variantes recién descubiertas?

Sí, pero en una medida levemente menor. Dada la manera en que el sistema inmunológico responde al virus, la mayoría de los expertos en salud creen que las vacunas contra el COVID-19 funcionarán bien contra las nuevas variantes. Aun si el COVID-19 muta al punto de que las vacunas actuales no pueden proteger a las personas, Pfizer y Moderna utilizaron un método que les permitirán actualizar sus vacunas en cuestión de semanas. Los fabricantes de vacunas también están investigando si un refuerzo brindará más protección contra las variantes.

Hay evidencia que indica que la variante de Sudáfrica puede ser capaz de evadir una de las herramientas que el sistema inmunológico utiliza para luchar contra el virus. Algunos ensayos clínicos realizados en Sudáfrica también han mostrado que la nueva variante ha disminuido algo la efectividad de las vacunas, pero aun así por lo general se creen protectoras.

Si ya tuve el COVID-19 ¿aun así debería vacunarme?

Sí. Debido a la severidad de los riesgos asociados con el COVID-19 y el hecho de que la reinfección es posible luego de varios meses (aunque eso pasa con poca frecuencia) usted debe vacunarse incluso si ya ha tenido la enfermedad. Los expertos aún no saben cuánto dura la protección contra la enfermedad después de que alguien se recupere del COVID-19. La inmunidad ganada de haber tenido una infección varía según la persona. Las vacunas de Pfizer, Moderna y J&J se mostraron seguras para las personas que antes tuvieron COVID-19 pero está menos claro qué tan protectora es la vacuna contra futuras infecciones para este grupo. 

¿Cuánto debería esperar para vacunarme si estoy recuperándome de COVID-19?

Debería esperar para vacunarse hasta que se haya recuperado y salido de la cuarentena. La duración de la recuperación puede depender de la severidad de sus síntomas. Si tiene dudas, consulte con su médico.

¿Cuáles son los factores que debería considerar al decidir si vacunarme o no contra el COVID-19?

Su riesgo de contraer el covid-19

  • ¿Con cuántas personas tiene usted contacto cada día?
  • ¿Puede trabajar desde casa?
  • ¿Tiene un riesgo elevado de experimentar síntomas graves/muerte por COVID-19?

Su riesgo de transmitir el COVID-19

  • ¿Sus seres queridos tienen un riesgo elevado de experimentar síntomas graves/muerte?
  • ¿Cómo se sentiría si usted transmitiera COVID-19 a un amigo o ser querido?
  • ¿Con cuántas personas tiene usted contacto cada día?
  • ¿Existe la posibilidad de que usted transmita el virus a vecinos o a trabajadores esenciales?

Cualidad y disponibilidad de la vacuna

  • Comprobadas por seguridad y efectividad
  • Tasas de efectividad de hasta el 95 por ciento en ensayos clínicos
  • Muy pocos efectos secundarios
  • Ensayada en muchos diferentes tipos de personas
  • Disponible de manera gratuita (o por una tarifa que se puede reembolsar) en un centro médico o farmacia cercano  

La salud y el bienestar de su comunidad

  • Para dar fin a la pandemia un alto porcentaje de la población debe vacunarse
¿Dónde puedo encontrar más información de confianza sobre las vacunas contra el COVID-19?

Dado que la distribución de vacunas está controlada a nivel estatal y local, recomendamos que revise la página web del departamento de salud de su estado o condado para conocer cuándo y dónde puede vacunarse.

Tabla 1. Datos básicos sobre las vacunas contra el COVID-19

Fuentes: Materiales de prensa sobre las vacunas de Pfizer, Moderna y J&J del Vaccine and Related Biological Products Advisory Committee (Comité de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados) de la FDA.
Vacuna Pfizer-BioNTechVacuna ModernaVacuna Johnson & Johnson
Para mayores de 16 añosPara mayores de 18 añosPara mayores de 18 años
2 dosis con 3 semanas de diferencia2 dosis con 1 mes de diferencia1 dosis
44.000 participantes30.400 participantes43.000 participantes
Efectividad del 95% en la prevención de COVID-19Efectividad del 94,5 % en la prevención de COVID-19Efectividad del 66,9 % en la prevención de COVID-19

Tabla 2. Demografía racial y étnica de los participantes de los ensayos clínicos para las vacunas contra el COVID-19

Fuentes: Materiales de prensa sobre las vacunas de Pfizer, Moderna y J&J del Vaccine and Related Biological Products Advisory Committee (Comité de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados) de la FDA.
Vacuna Pfizer-BioNTechVacuna ModernaVacuna Johnson & Johnson
Afroamericana3.929 personas (9,8%)3.090 personas(10,2%)8.515 personas (19,4%)
Asiática-Americana1.763 personas (4,4%)1.385 personas (4,6%)1.430 personas (3,3%)
Latina10.553 personas (26,2%)6.234 personas (20,5%)19.837 personas (45.3%)
Indígena253 personas (0,6%)230 personas (0,8%)4.143 personas (9,5%)
Blanca33.006 personas (81,9%)24.023 personas (79,2%)25.696 personas (58,7%)

Tabla 3. Otra demografía de los participantes de los ensayos clínicos para las vacunas contra el COVID-19

Fuentes: Materiales de prensa sobre las vacunas de Pfizer, Moderna y J&J del Vaccine and Related Biological Products Advisory Committee (Comité de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados) de la FDA.
Vacuna Pfizer-BioNTechVacuna ModernaVacuna Johnson & Johnson
Mujeres19.901 personas (49,4%)14.355 personas (47,3%)19.722 personas (45,0%)
Hombres20.376 personas (50,6%)15.995 personas (52,7%)24.053 personas (54,9%)
Mayores de 65 años8.613 personas (21,38%)7.520 personas (24,8%)8.561 personas (19,6%)
Personas con condiciones de salud subyacentes18.592 personas (46,2%)6.742 personas (22,2%)17.858 personas (40,8%)

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